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A veces llego tarde a algún espacio,
perdiendo el autobús del desencanto,
y se me arremolinan movimientos,
mientras bebo en el cáliz de algún sueño.
A veces tengo el día endemoniado,
con idas y venidas de recuerdos,
volviendo a fin de cuentas, de algún modo,
a inventar mil mariposas con los dedos.
A veces, se me escapa un juramento,
que clama, como un grito desbocado,
y doblada en mis palabras me deslizo
por el loco tobogán de algún silencio,
que me rompe la noche
¡ con un beso !
Y es que, a veces, se presenta
¡ por sorpresa!
pudriendo soledades y tristezas,
el rocío que florece de un sollozo,
curando a la alegría con mis lágrimas.
He llegado aquí desde el blog asamblea de palabras de Cenamor. Bello poema. Me quedo un rato más a leer tus maravillas.
ResponderEliminarGracias, Eloy. Ahí voy yo ahora mismo, a leer las tuyas.
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